«Soy Joaquín Pereyra, vengo de Argentina, Tucumán, y estoy muy feliz de llegar acá al club, dentro del campo voy a tratar de dar lo mejor de mi, a tratar de ayudar al equipo en lo que pueda, para ganar obviamente, pero voy a tratar de no defraudar a los hinchas, ni a mis compañeros, para que todos estemos contentos».
Esas fueron sus primeras palabras con la camiseta de Minnesota United. Hoy tras las ausencias de Wil Trapp y Boxwell, la responsabilidad de la cinta de capitán recayó en él.
Con la mismas palabras que utilizó esa vez, se explica su transición a tomar el liderazgo de la cinta de capitán.
Minnesota fue a buscar en Pereyra a un futbolista que le diera sentido al juego con la pelota. Y lo encontró enseguida. Pero en el camino apareció otra cosa. Una confianza que no nace solo de su talento, sino del orgullo, el esfuerzo y la autoridad con la que se ganó ese rol dentro del grupo.
