No fue un empate tibio. Fue un clásico intenso, rápido, con llegadas, choques, cambios de ritmo y una sensación de imprevisibilidad que se sostuvo hasta el último minuto. Red Bull New York tuvo sus tramos de vértigo. NYCFC tuvo los suyos de respuesta. El partido se partió en dos mitades y, aun sin un ganador, dejó la impresión de que esta rivalidad está entrando en un punto diferente de madurez.
