Lo había dicho en voz alta, antes de que pasara: debutar con Estados Unidos en casa sería el mejor día de su vida. Justin Ellis, un chico de raíces uruguayas, llevaba meses imaginando ese partido. Cuando llegó el día con la selección de Mauricio Pochettino, le bastaron cuatro minutos para marcarle a Perú. Su primer gol con la selección mayor fue en el Inter.co Stadium, la cancha de Orlando City, el club que lo formó y le abrió la puerta al primer equipo.
El gol de cabeza de Justin Ellis abrió la cuenta de la goleada estadounidense que terminaría 4-1 y dejó una marca: nadie había anotado tan rápido en su debut con Estados Unidos desde Chris Albright, que lo hizo a los dos minutos en 1999.
Rompió las redes en solo cuatro minutos vistiendo la casaca estadounidense de la Selección Mayor. Rompió un récord de hace 27 años. Pero, ganarse ese lugar fue un proceso.
De Orlando City B a la selección mayor
Ellis llevaba meses pensando en ese partido. Quería llegar a la convocatoria porque Orlando, según sus propias palabras era el lugar que le había dado una oportunidad.
Había llegado a la ciudad desde el sur de Florida. Javier Carrillo, director de la academia del club, lo llevó allí junto a Alex Freeman -quién también estuvo esta noche y ahora pertenece a Villarreal- cuando buscaban un lugar para seguir creciendo. El joven estadounidense recuerda que Carrillo les dio confianza para jugar a un nivel más alto. En Orlando pasó por la academia y por Orlando City B, en MLS NEXT Pro.
En febrero de este año firmó su contrato con el primer equipo. Eso no significó despedirse del B de un día para otro. El 22 de marzo, hace apenas seis meses, todavía marcaba con la filial en esa cancha. En abril llegó su primera titularidad con el primer equipo.
Después no paró de justificar porqué Mauricio Pochettino debía llamarlo: hizo su primer gol, hizo 10 asistencias y hizo equipo mejor que nadie en Orlando City con un campeón del mundo que había admirado desde niño: Antoine Griezmann.
En el debut del francés en MLS, fue Ellis quien le dio el pase para su primer gol. La conexión siguió creciendo: para cuando llegó la convocatoria de Estados Unidos, ya lo había asistido en cuatro ocasiones.
El 12 de septiembre, Forlán lo vio jugar en Orlando. Ellis entró por Griezmann ante Toronto FC y, antes de que terminara el partido, asistió a Iván Angulo. Uruguay seguía de cerca al chico de madre uruguaya, pero Pochettino se anticipó con la primera convocatoria a la selección mayor: lo llamó cinco días después.
Y ahí está, brillando, junto a otro que también admira en el USMNT.
La asistencia de su jugador favorito
Antes de viajar con la selección, dijo que Gio Reyna era su jugador favorito del USMNT desde hacía años. Quería jugar con él, y aprender de él. Ya en la concentración, contó que Gio había sido uno de los veteranos que más se acercó a hablarle.
El tiro libre que terminó en ese cabezazo, y su primer gol con la selección mayor salió del pie de él. ¿Qué mejor panorama podía haber para el debut internacional que siempre soñó?
Otro rostro de la revolución juvenil de USMNT
Ellis se llevó el gol que había soñado. Otros diez chicos salieron de esa misma cancha con su primer partido en la selección mayor. Pochettino los hizo debutar a todos ante Perú; cada uno había recorrido un camino distinto para llegar hasta allí.
Esa es la huella de su fresh start con el USMNT, y el futbolista de Orlando City es apenas uno de los rostros que la representan.
Nueve de los once habían pasado por academias de MLS. Este año, Ellis se abrió paso en Orlando, Julian Hall se volvió goleador en Red Bull New York, Cavan Sullivan un protagonista en Philadelphia con apenas 16 años, Peyton Miller se volvió decisivo en New England Revolution. Y así como ellos, cada uno tuvo su camino, pero cada uno ya empezó a demostrar sus habilidades.
El propio técnico fue el primero en repartir el mérito hacia otro lado. Contó Pablo Iglesias Maurer en X.com que Pochettino se deshizo en elogios hacia los entrenadores de la MLS, diciendo que ellos «merecen más crédito que nosotros» porque estos chicos entendieron y aplicaron cada concepto táctico desde el primer entrenamiento.
Quizá esa sea el punto de vista más emocionante que nos dejó el partido en Orlando: el técnico argentino empezó el camino hacia el Mundial 2030 con una generación que, en buena parte, creció en academias de MLS.
Faltan cuatro años, pero verlos debutar juntos ya da ganas de saber hasta dónde pueden llegar. Y mientras ellos empiezan a hacerse un lugar en la mayor, en esas mismas academias hay otros chicos trabajando por una oportunidad.
